Se pueden encontrar CMS gratuitos como Drupal o Joomla, y otros sólo al alcance de unos pocos como Vignette. Tanto para desarrollar páginas para presentar a la empresa, como para comunidades educativas (Moodle), o comercio electrónico, como OScommerce, Prestashop, o Magento, además de muchos otros con finalidades de lo más diverso (incluso para foros, redes sociales o crear un Youtube propio).
Las ventajas e inconvenientes existen en todas las opciones, pero lo que realmente importa independientemente de qué CMS se trate, es si podrá servir para el negocio tal y como viene, qué adaptaciones se tendrán que hacer, y si puede dar problemas legales o de cualquier otro tipo.
En lo que concierne a los gestores de contenidos gratuitos, aun cuando en el primer momento se dispone de una versión “plenamente operativa”, prácticamente siempre será preciso efectuar más o menos adaptaciones. Estas adaptaciones tanto las puede llevar a cabo una empresa, o el mismo usuario con unos conocimientos mínimos o mucha paciencia, pero en cualquier caso, lo que se debe tener en cuenta es que si se utiliza un gestor de contenidos gratuito, o de libre distribución, se tendrá que ir actualizando y mantenerse informado sobre los posibles fallos de seguridad que puedan surgir, puesto que lo más fácil es que el día menos esperado alguien encuentre las vulnerabilidades de la página web, y simplemente la desconfigure o estropee… por puro deporte, dejando la página de estar operativa. Llegada esta situación (bastante frecuente), lo mejor que puede pasar es que se tengan contratadas copias de seguridad en el servidor, y se pueda recuperar la última copia útil previamente a contactar con quien se haya ocupado de la elaboración para que efectúe las actualizaciones pertinentes… un lío innecesario.
De todos modos, aún con el “ahorro” que aparentemente implica utilizar un CMS gratuito, son demasiados los inconvenientes que más bien recomiendan desestimar esta opción, no sólo que las administraciones habitualmente son complejas, si no también porque habrá que efectuar modificaciones en el diseño de las pantallas (para personalizar el diseño web), y especialmente si se consigue que dé resultado, según qué prestaciones se quieran incorporar resultarán tan caras y conflictivas, que se tendrá que cambiar de gestor y empezar de nuevo. Y aún sin tener en cuenta lo indicado, al tener que incorporar constantemente las últimas versiones, encarece notablemente el proyecto especialmente si se han desarrollado aplicaciones específicamente para ese proyecto, que al cambiar de versión requerirán modificaciones constantes.